—¡Cielos! ¿Soy el único que siente la tensión en el aire?
Giro mi rostro hacia Dalton que me muestra su sonrisa y niego con la cabeza, porque mi amigo no sabe callarse. Pero tiene razón, el ambiente en este avión no es para nada agradable.
Ni siquiera había salido el sol en Nardinkath cuando Adele fue a despertarme porque Kylliam tenía todo preparado para que viniéramos a París. Está cumpliendo con su palabra y me llevará hasta Jared. Thomas, Ade y Dalton nos acompañan y no dejan de mirar desde