Capítulo 99
El Gran Salón de Baile, antaño una catedral del orgullo Sterling, se había transformado en un coliseo romano. El aire estaba cargado de una intensidad estática tan espesa que parecía que el oxígeno hubiera sido reemplazado por puro, inalterado escándalo.
Yo me encontraba en el epicentro de la tormenta, con el peso del micrófono en la mano como si fuera un cetro. Miré a Alaric. Su rostro ya no era el de un titán corporativo; era una máscara de cera que se derretía, con los rasgos des