Capítulo 102
El trayecto desde el Gran Salón de Baile hasta la suite principal se sintió como una marcha hacia la horca, solo que la horca estaba envuelta en terciopelo y olía a jazmín caro. Evelyn no soltó mi brazo; su agarre era un grillete de acero oculto bajo la gracia de una princesa Sterling.
Cada paso que dábamos alejándonos de los flashes y del rugido de la multitud se sentía como un paso más profundo en la trampa que yo mismo había tendido, una en la que las paredes se cerraban lentame