La calma que emplea Arlet para pronunciar esas palabras hacen que la mía se vaya al diablo. Golpeo el tablero del auto, mis amigas ni se inmutan, saben que soy medio gruñona cuando no puedo controlar mis emociones.
―¡No creo que me ame! Es... es muy pronto, por otro lado, él solo me gusta y no quiero hacerle daño.
―Por favor, cálmate, son solo suposiciones nuestras, no veo el problema en que alguien se haya enamorado de ti en solo treinta días, recuerda que a Kevin y a mí nos bastó solo un