No tardé mucho en ponerme el disfraz que Ace me había dado. Salí de mi habitación y todo estaba en silencio. Bajé las escaleras y seguía sin haber nadie. Así que pensé que quizá la obra sería al aire libre, preferiblemente en el jardín.
Así que salí. Fue entonces cuando empecé a oír voces. Para mi sorpresa, Ace había preparado algo en el patio trasero para la obra. Pero parecía más bien para el primer acto, que era la doncella ciega en la plaza del pueblo, rodeada de tierra, antes de que el prí