Y sucedió.
No puedo creer que siquiera sea capaz de formar palabras en mi cabeza, pero sucedió. La forma en que sus manos me sujetaban, la forma en que sus ojos se clavaban en los míos como si yo fuera lo único que veía, la forma en que cada muro entre nosotros parecía derrumbarse en el calor del momento. Fue real. Por fin pude sentirlo dentro de mí con su enorme polla palpitando mientras embestía más fuerte y rápido dentro de mí.
No hay palabras que puedan describirlo, no por completo. Lo que