Se me hizo un nudo en la garganta al instante. "Ace, no."
"¿Por qué no?", alzó la voz al dar un paso al frente. "¿Por qué no puedo decirlo? ¿Por qué no puedo decirte la verdad en lugar de fingir que soy feliz con alguien a quien no quiero?"
"Porque...", retrocedí una vez, pero me detuve. "Porque no arregla nada. No cambia nada."
Parpadeó. "¿Cómo puedes decir eso?"
"¿Cómo puedes no verlo?", me tembló la voz, pero esta vez no intenté ocultarlo. "Ace, te lo dije: no quiero hablarte más. Lo que le