Entré sigilosamente a la elegante oficina donde Freddy se encontraba absorto en su tarea, revisando quién sabe qué en la brillante pantalla de su computadora. Un rayo de luz se filtraba por las persianas semiabiertas, iluminando el ambiente con una tenue y misteriosa claridad.
—¿Está todo bien con mi hospital? —le pregunté con una suave voz cargada de preocupación.
Sus ojos se elevaron hacia los míos, pero rápidamente los desvió hacia la pantalla, como si algo ahí le demandara una atención abso