Capítulo 44: confusión «Final».
Caminaba de un lado a otro, mis piernas se sentían extrañas y las manos me sudaban. El nerviosismo se apoderaba de mí. Nunca me había sentido de esta manera, ni siquiera cuando me casé con mi primera esposa. Traté de controlar los latidos acelerados de mi corazón mientras observaba cada detalle de la iglesia, esperando ansiosamente el momento en que ella apareciera.
—Te ves muy nervioso —pronunció mi padre Scott, quien venía con su esposa.
—Padre —respondí, tratando de disimular mis emociones.