Capítulo 23.
Después de haber perdido el control, Elisa siente un par de manos grandes y firmes rodearla al mismo tiempo una voz femenina le susurra al oído:
—Señora… tranquila… todo estará bien, escuche lo que tengo que decirle, afuera— dice Carla con seriedad y una tranquilidad contagiosa — estamos siendo atacados necesito que se mantenga siempre detrás de mí, mientras el auto se encuentre en una sola pieza usted permanecerá a salvo.
—Está bien, solo dime qué debo hacer y considéralo hecho —declara ella se