Capítulo 24.
El bosque va perdiendo la oscuridad que les deja como manto de protección, Elisa se encuentra en una sola pieza, apretando en contra de su voluntad el pelaje de Carla.
A pesar de su intento por no quejarse, sus pensamientos rondaban entre el deseo de gritar de dolor, el frio era tal, que sentía que en cualquier momento se le iban a desprender partes de su cuerpo.
Habían llegado a una especie de cueva en la que Carla, esperó de manera paciente hasta que Elisa recuperó la movilidad de sus extremi