Capítulo 115.
En medio del caos que se volvió la habitación del alfa, el brujo Andro seguía concentrado en bloquear el dolor de Elisa, al escuchar cómo se iban rompiendo los huesos de su cadera, sabía que con su complexión humana no podría mantenerse consiente por demasiado tiempo.
— ¡Ahhh!— grita Andro siendo arrojado contra la pared de forma inesperada.
Al momento de quedar inconsciente, Elisa soltó esa puerta que había abierto para poder ingresar y controlar su cuerpo, había sido arrojado de forma brusca