Capítulo 69. La Comida Familiar
ANNA
El momento de calma, esa burbuja de honestidad musical que habíamos construido en el trayecto, se rompió en mil pedazos en cuanto el motor del auto se detuvo. El silencio del campo fue reemplazado por la magnitud arquitectónica del Castillo Harrington, una construcción que no solo gritaba poder, sino permanencia. Randall bajó del coche con su habitual eficiencia y me abrió la puerta. Al salir, sentí el aire fresco del campo golpearme la cara, pero fue la imponente figura de la Duquesa Elea