Capítulo 44. Desenmascarando verdades
RANDALL
Una vez instalados en aquella mesa apartada, el aroma envolvente a café recién tostado y bollería artesanal llenaba el aire, actuando como un somnífero para los nervios crispados de mi acompañante. El murmullo constante de las conversaciones ajenas y el suave tintineo de las tazas de porcelana sobre los platos creaban un telón de fondo tranquilo, casi íntimo; un escenario perfecto para la maniobra que me disponía a ejecutar. El camarero, con una eficiencia silenciosa, tomó nuestra orden