Capítulo 29. El Ladrón del Taxi.
ANNA
Era él. No cabía ninguna duda. Era el "ladrón" del taxi. El hombre cuya arrogancia y brusquedad habían convertido mi llegada a Londres en un caos absoluto y humillante. En mi mente, su imagen estaba grabada como el símbolo de todo lo que Londres me había ofrecido al principio: frialdad y rechazo. Pero ahora, bajo la luz mortecina de la tarde, la realidad parecía distorsionarse. ¿Qué hacía aquí? ¿Por qué me miraba con esa expresión que, si no conociera su historial, juraría que era de genui