Capítulo 18. Inesperada amistad
ANNA
—¡Hola! ¿Te importa si me siento aquí? Parece que estás muy concentrada en tu lectura y las otras mesas están totalmente invadidas por grupos que gritan más de lo que estudian.
Levanté la mirada con lentitud, sintiendo cómo mi burbuja de aislamiento se pinchaba ante la presencia de otra persona. Mantuve una cortesía distante, esa máscara de neutralidad que había perfeccionado durante mis semanas de soledad en Paddington, evitando cualquier contacto visual prolongado que pudiera invitar a u