Capítulo 12. Londres bajo la lluvia
ANNA
Al fin, Londres me recibió bajo un manto de lluvia fina y constante, un llanto silencioso del cielo que parecía resonar con la tristeza aún latente en mi interior. La ciudad era un alboroto de movimiento y sonido; una mezcla confusa de bocinas, voces en idiomas desconocidos y el susurro constante de los neumáticos sobre el asfalto mojado. Era, tal como la había imaginado, una metrópolis vibrante, pero hoy esa energía solo hacía más palpable el vacío helado que llevaba clavado en el pecho.