29. Es una promesa
- Te ves tan linda despeinada, aquí a ladito de mi almohada. - pienso embelesado con el cuerpo de Jesan entre mis brazos. Ya está más tranquila. La pesadilla la dejó inquieta pero parece que ya está mejor cuando se mueve y trata de incorporarse.
La aprieto para invitarla a que sigamos así pero me dice que tiene sed, así que me levanto para atenderla. Estoy feliz. Pasamos la noche juntos. Desperté con ella en mi cama. Y quiero que pasemos el resto del día juntos.
Mientras busco la bata para cu