24. Las cartas están echadas
- Pero, por qué, Jesan? Por qué no hablaste con él, amiga? -
Estela me mira fijamente. El tono de sus palabras taladran mi pecho que se duele por el reproche. Le doy un sorbo grande a mi mocaccino con extra chocolate y suspiro. No necesito más reproches. Ya bastante lo hago yo.
Cuando salí de presentar mi renuncia decidí subir a contabilidad para quizá, preguntar sobre mi solicitud.
Jamás imaginé que eso propiciaría el encuentro con Logan.
En el momento en que lo dejé en el ascensor, le marq