23. Las palabras nunca alcanzan
Presenté mis papeles de renuncia y aunque dejo buenas amistades aquí, pocas, pero buenas, estoy feliz. Me dirijo al ascensor ejecutivo y decido subir al piso 23 a preguntar por mi situación. Sé que debería esperar una respuesta, pero por lo menos quiero preguntar quien es el nuevo director, tengo entendido que el señor Olvera ya no está activo.
Otra vez, justo cuando pienso en ese apellido una punzada me atraviesa el corazón. No le doy la menor importancia porque cuando oprimo el botón para qu