15. El universo conspira para que no la encuentre
Los días se han pasado volando. Sin sentirlo, ya es martes y mañana debo regresar a la ciudad.
Caminar por la playa antes del amanecer se ha convertido en mi rutina diaria. Siento las olas chocar con mis pies y eso me reconforta.
Como dijo mi madre, tengo que aprender a ver las visiones que tengo si quiero entenderlas. Me concentro en las olas, en su ir y venir, en el color que adquiere la espuma cuando llega a mis pies, en el sonido del mar llegando a la playa, en la sensación de mi piel cua