El viento se sentía con fuerza, mientras la avioneta de Luke descendía en la pista de Angoo. La tormenta los había alcanzado antes de lo previsto, y las pequeñas turbulencias hicieron que el aterrizaje fuera un poco más complicado de lo esperado. Luke mantuvo el control con firmeza, para contrarrestar las ráfagas de viento que amenazaban con desestabilizar la aeronave. Jane, sentada a su lado, mantenía la vista fija en el horizonte, conteniendo la respiración.
Finalmente, con un fuerte sacudón