"Tenemos que llegar más rápido," murmuró con rabia contenida. Paco, con el rostro serio, aceleraba tanto como podía sin perder el control del vehículo. "No sé si tenemos tiempo, pero lo intentaremos," dijo Paco, con la voz tensa.
El camino era traicionero: calles rotas, escombros en el asfalto, y señales de abandono por todos lados. El sol apenas despuntaba, creando sombras largas y ominosas que solo añadían más tensión. Alejandro miraba el horizonte, buscando algún rastro de las camionetas que