Alejandro, por primera vez en días, permitió que una sonrisa se formara en sus labios. Su voz salió con un tono decidido, como si ya hubiera trazado el siguiente paso en su mente.
—Héctor, sigue investigando. Averigua quién está detrás de Ernesto. Si es necesario, quiero que lo interceptes antes de que pueda publicar nada. No importa el costo.
Colgó el teléfono y se giró completamente hacia Luciana.
—Vamos a salir de esto, y cuando lo hagamos, quiero que te tomes un respiro, que dejes atrás el