El mundo de Luciana se detuvo. Sintió que el aire le faltaba, como si de repente toda su vida hubiera sido una mentira. Miró a su padre en busca de alguna negación, pero él simplemente bajó la cabeza, confirmando lo que su madre acababa de decir.
—¿Qué? —murmuró Luciana, con la voz entrecortada—. No… no puede ser…
—Te adoptamos cuando eras apenas un bebé —explicó su madre, tratando de mantener la compostura—. Tus padres biológicos… no podían cuidarte. Nos dejaron a tu cargo cuando tenías seis m