99. ¿Cómo diablos lo supo?
Salgo del club, y mientras camino por las calles iluminadas de la ciudad, siento una mezcla de alivio y adrenalina. He conseguido lo que quería. Ahora, tengo a la Reina a la expectativa, y aunque no confía plenamente en mí, le he dado algo que la obliga a mantenerme cerca.
Lo que no sabe es que mi lealtad no está con ella ni con Vicente. Mi única lealtad es hacia mí misma. Y este “tercer jugador”, sea quien sea, va a descubrir pronto que no soy alguien que se deje manipular tan fácilmente.
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