98. Perfecto. Que siga en guardia.
La Reina se queda en silencio unos segundos más, su expresión controlada, pero sus ojos traicionan algo que no suele dejar escapar: duda. En este juego de poder, la duda es un arma, y saber que he logrado sembrarla en su mente me da una ventaja que no pienso desperdiciar.
—¿Estás sugiriendo que no tengo el control absoluto de esta situación, Valeria? —pregunta, con una sonrisa que no llega a los ojos. Es una amenaza disfrazada de pregunta.
—No sugiero nada —le respondo con frialdad—. Solo sé qu