Tras nuestra llegada a la empresa, se observaba en la entrada varios paquetes de mensajería, peticiones de autos, entre otras tantas situaciones de negocios; Ariel, por dentro, seguramente con suma tristeza por todo lo que estaba aconteciendo en su vida por mi culpa, observaba y leía cada una de las peticiones de sus clientes, lo que me causo ese desconcierto y culpa por haber derrumbado su empresa de un día para otro solo por el deseo de amarlo y tras haberlo comprometido en esta situación que