De momento Ariel conocía perfectamente el camino, de alguna manera dejé todo en sus manos confiada prácticamente en su buen criterio, así como también en todo lo que estuviese pensando en ese momento, se conducía a una velocidad considerable porque bajo ninguna circunstancia estaba dispuesto a llamar la atención no solo de las personas sino también de las autoridades, debido a que literalmente no estaba permitido excederse de ciertos límites de velocidad por lo que la prisa de alguna forma no e