Después de que se me informó el desaparecimiento de Raquel, me dirigí a mi clínica con la ilusión de que en las cintas de seguridad hubiera quedado grabado el rostro de la persona que se la llevó.
Maldije en voz alta cuando observé que Raquel sí había salido sola de su sala. Después de que un médico entró y salió, ella también lo hizo. —Ah, Raquel, ¿qué es lo que estás tramando ahora? —pregunté frente al monitor.
Estoy enojado con ella, ha encontrado una nueva manera de engañarme para luego dej