La mañana siguiente no trajo novedades espectaculares, y justamente por eso fue significativa. Camila despertó antes que Gavin y se quedó unos minutos observándolo dormir. No con la mirada idealizada del comienzo, sino con una atención tranquila, casi técnica: la respiración regular, el gesto apenas fruncido en la frente, la mano apoyada de manera automática sobre el borde de la cama, como si incluso dormido necesitara confirmar el contorno del mundo.
Preparó café sin hacer ruido. Abrió la vent