El tercer año juntos no comenzó con celebración, sino con ajuste. Gavin y Camila ya no estaban en la fase de descubrimiento constante ni en la de consolidación frágil. Estaban en algo más complejo: expansión. Cada uno crecía, y el desafío era no crecer en direcciones que rompieran el tejido compartido.
La agenda de Gavin se volvió más exigente de lo previsto. La nueva división que dirigía había crecido rápido y, con ella, las decisiones difíciles. Despedir, contratar, negociar, sostener presión