La primavera siguiente no llegó con flores para Gavin y Camila, sino con decisiones. No decisiones dramáticas, no giros bruscos, sino elecciones pequeñas que, acumuladas, definían dirección. Habían aprendido que la vida compartida no se transforma por un solo evento, sino por patrones sostenidos.
El programa creativo que dirigían juntos recibió una invitación para expandirse a otra ciudad. No como réplica exacta, sino como versión adaptada. La propuesta incluía financiamiento, espacio y visibil