Carlos sintió como si un rayo lo hubiese partido en dos. Preguntó, incrédulo:
—Pero... yo vi con mis propios ojos cómo el clan de las sirenas los secuestraba aquel día.
Su madre lo miró con una expresión pesada y solemne.
—Eso fue una actuación voluntaria… fue parte del acuerdo entre nuestro clan y el pueblo de las sirenas.
—Carlos, nuestros antepasados ofendieron a un poderoso brujo negro, y él nos maldijo. Desde entonces, todos los nacidos en nuestro clan han tenido defectos genéticos. Solo el