130. El negro es peligro
Eliana
La noche nunca había durado tanto. Di vueltas en la cama hasta el amanecer. No podía pensar con claridad. Cada vez que intentaba idear algo, me distraía, como si mi mente estuviera en guerra consigo misma, los pensamientos chocando, las palabras superponiéndose unas a otras. Me estaba volviendo loca.
Sebastian. Esa era la mejor idea que se me ocurría. Estaba demasiado angustiada para pensar con claridad. Alguien tranquilo y en una mejor posición para pensar debería encargarse de pensar