Para Charles, la crisis era un regalo, pero aún incompleto. Necesitaba el golpe final. La prueba irrefutable que convirtiera los rumores en hecho, la desconfianza en causal legal.
La cláusula del testamento de su padre era clara: el CEO debía estar casado, en un matrimonio verdadero y estable. Una farsa era motivo de remoción inmediata.
Alexander estaba destrozado, sí. Pero destrozado no era suficiente. Tenía que ser fraudulento.
Había estado trabajando en esto desde antes de que Olivia desapar