Mundo ficciónIniciar sesión—¡Por supuesto que no fui! —crucé los brazos sobre el pecho y fruncí el ceño.
—¡No tenemos nada que discutir! ¡No entiendo por qué no firmas el divorcio!
—¡Al menos tendrías vergüenza delante de mis padres y, por cierto, de tu suegra y tu suegro, de colgarte así de Tumansky! —y yo me ahogaba de indignación.
—¿Qué? ¿No te h







