Mundo ficciónIniciar sesiónLlevé a Lilka a la habitación de Yegor, ya que es el lugar donde paso más tiempo.
—¡Vaya! Qué dormitorio... Y qué cama —dijo mi amiga, jugando con las cejas y acercándose a la ventana.—Sí... ¡Qué casa tan elegante tiene Tumansky! —Se acercó a la ventana panorámica y se quedó mirando un rato.—Bueno —dijo mi amiga volviéndose hacia mí—






