Tessa
Amelia no me parecía para nada la bruja malvada que me pintaba Cameron. Puede que fuese porque en aquel momento el único que me parecía un ogro malvado, era él. Mientras él me había dejado sola, aterrada y con el corazón hecho trizas. La mujer de su padre, intentó tranquilizarme, me dio agua y se comportó como una verdadera amiga.
Cameron, no paraba de decirme que no confiase en ella, que me anduviese con cuidado porque era una arpía. Sin embargo, no me lo parecía.
En cambio, me resultaba