Cameron
Ella hablaba todo el tiempo, nunca se cansaba, ni se daba por vencida. Aunque me quejase por ello o estuviese terriblemente cansado y la escuchase a medias.
Me contaba sobre sus libros, como si de eso dependiese su vida.
Siempre tenía algo que decir, pero no esa noche, no después de todo lo ocurrido.
Tessa continuaba a mi lado, pero una parte de ella, ya se había marchado.
Un silencio incómodo y melancólico nos envolvió lentamente. Entonces, dándose por vencida, dejó caer su frente, peg