Tessa
Finalmente la tormenta tras el verde de los ojos de mi novio había desaparecido. Sus mejillas, ya no estaban encendidas, ni su respiración agitada. Era momento de irme. De escapar antes de tener que enfrentarme también a Amelia. Necesitaba ondear la bandera blanca, durante lo que restaba del día o la noche.
Aun así me costaba dejarlo, me parecía tan vulnerable y luego de la pelea con su hermano presentía que sería él solo contra el mundo.
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