Cerró la puerta y luego me entregó el agua. Tome el agua con ansias tanto así que llame la atención del gorila.
-Tenías mucha sed, claro, quien te manda a hablar tanto.
-Muchas gracias-le entregó el vaso con las manos temblorosas, mi cuerpo esta muy debil.
-ilota, hueles muy mal-Dijo el gorila tapando su nariz-Apestas a gusanos-La verdad no sé a qué huele un gusano.
-No es mi culpa que ustedes no me dejen que por lo menos haga mis necesidades-me excusó. El gorila miró hacia alrededor, y asi