Cinco meses después.
Esperaba con nerviosismo a Deivis en la sala de estar, sosteniendo en manos una pequeña prueba de embarazo. Mi corazón latía con fuerzas mientras anticipaba la reacción de mi esposo, ante la noticia que estaba a punto de compartirle.
Deivis entró en la habitación, Estaba un poco cansado, ahora trabaja con una empresa súper importante, y bueno, no pude contener la emoción por más tiempo. Lo miró con una sonrisa radiante y una chispa de alegría en los ojos.
-Deivis, cariño...