llegando a casa de la amiga

Ya te dije que ese mocoso no es mi hijo.

-¿Entonces de quién?-mis manos tiemblan y la escopeta pesa muchísimo.

-Si no es del difunto Ramiro, me imagino que es de otro hombre que obviamente no soy yo.

-Amor mío, entiende que no he estado con más nadie, solo tú… Mi vida.

-Coral, mejor cállate, ¿No ves que me es difícil creerte?-Claro era de esperar que él aún está dolido, y la causante de todo eso, he sido yo. Noté como sus bellos ojos se hacían agua y esa imagen dolió en el fondo de mi corazón
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