La atmósfera en la empresa estaba más densa de lo habitual.
Tomás acababa de terminar una discusión con Laura en su oficina. Eso ya era recurrente entre ellos dos. Ella estaba inquieta. Demasiado atenta. Demasiado insistente.
—Te noto distante —había dicho ella, cruzando los brazos—. ¿Está pasando algo que no me estés compartiendo conmigo? ¿Cómo está la situación con Alma?
—No, no ha pasado nada nuevo. Alma está bien —respondió Tomás, seco.
—Antes me contabas todo, con detalles, preguntabas mi