YUSLEVI
El sexo con Lyon era divino, satisfactoria y siempre tenía con ganas de más. Ahora mismo me encontraba encima de mi alemán, a horcajadas con sus manos aferradas a mis caderas; gemía y jadeaba con cada embestida hasta que me llegamos al orgasmo. Él salió de mi interior para luego abrazarme y cubrirnos con el edredón de su cama. Recosté mi cabeza en su pecho escuchando como su corazón iba calmándose poco a poco.
—Mañana se hará la fiesta para celebrar la fusión con las empresas Abernath