Días después.
LYON
Fui a buscar a Yuslevi al departamento. Ya era una rutina de todos los días, levantarme temprano, recoger a mi novia e irnos a la oficina. Apenas Yusle salió del edificio se montó en la camioneta me dio un beso en los labios y se puso el cinturón
—¿Cómo te ha ido con tu clases? —pregunté interesado. Hace días que ella había entrado en cursos de escritura los fines de semana y se estaba esforzando en ello.
—Aprendo todo lo que puedo y la profesora que los dicta es fantástica.