ALEX
Si había algo que reconocerle a Edward era su tenacidad. No por nada ahora me encontraba en este club con él, sentados uno frente al otro en uno de los elegantes reservados con asientos amueblados y una fina mesas cristal. Apenas llevábamos dos tragos y ambos estábamos sosteniendo una muy buena conversación.
—¿Y cómo has estado? Digo, con eso de los negocios con el alemán. —la expresión de Edward cambio de repente. —Sé que el tema de tu padre aún sigue muy reciente.
—Alex ya no soy tan v