YUSLEVI
Lyon había cumplido con lo acordado y no había día en el que faltara una notita en mi escritorio con palabras bonitas, eso sí me subía el autoestima, además es como si me estuviera seduciendo con sus palabras lo cual estaba logrando. Cada día deseaba más a este alemán de ceño fruncido.
Al final del día estaba en un bar con las muchachas, ya habíamos pasado muchas semanas del trabajo a la casa sin darnos un poco de diversión, además ya se acercaba Halloween y aquí en esta ciudad el trei