CAPÍTULO 78. NO TE DES POR VENCIDA
—Tengo que colgar —Victoria dijo, en ese momento fue como si un balde de agua helada le cayera de forma estrepitosa, pasó saliva con dificultad, al ver la manera en la que Oliver, su primogénito la miraba. Nunca antes en toda su vida la había visto de esa forma. — ¡Deja que te explique! —elevó ambas manos—, las cosas no son como lo estás pensando.
Su pecho se agitó con fuerza, y su respiración se comenzaba a dificultar, después de escuchar aquellas palabras en boca de su propia madre. Como pudo